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Webcasting

14-09-2008
Leyendo esta entrada de Clive Shepherd sobre la utilidad real de la presencia física en un congreso, uno se pregunta para qué asistimos a tantas conferencias o clases cuando se podría hacer lo mismo, y de forma mucho más eficiente y efectiva, a través de medios electrónicos. Examinemos la idea...

Muchas de las clases, sin limitarse a un campo de estudio concreto, son charlas magistrales donde el profesor dicta apuntes que el estudiante tiene que copiar. Cuanto más se asemeje lo que el estudiante pone en el examen a lo que el profesor dictó, mayor será la nota obtenida. Hay excepciones obvias, como puede ser un comentario de texto, por ejemplo, pero en general, e independientemente del área de conocimiento, el profesor tiene un temario escrito que espera ver reflejado en los exámenes que corregirá a fin de curso. Es obviamente un planteamiento muy inductista y sabemos que inefectivo (solo hay que pensar en qué recordamos cinco años después de habernos licenciado, incluso cuando obtuvimos Matrícula de Honor en la asignatura en cuestión...).

Pero lo que plantea Clive Shepherd en este artículo en concreto no es el cambio de sistema (eso ya lo hace él y todos los demás en mil artículos más), sino sobre la eficacia de las Nuevas Tecnologías para reducir el gasto en viajes a asistencia a congresos (o clases, para el caso) mediante el webcasting (dar una conferencia online).

Muchos profesores exigen asistencia a sus clases a cambio de privilegios (si vienes a clase puedes hacer un trabajo en vez del examen, o te examinas por evaluación continua y no haces examen final, etc.), cuando en teoría, la asistencia a clase en la universidad es voluntaria (a diferencia de Primaria y Secundaria). ¿Por qué ese miedo a la clase vacía? Si se puede obtener el conocimiento mediante las notas de un compañero, ¿para qué tenemos que perder las horas los dos tomando los mismos apuntes? Lo que es más, ¿para qué tiene que perder nadie el tiempo tomando los apuntes mientras el profesor dicta?

Planteamos aquí una aplicación del webcasting a la enseñanza:

1- El profesor, desde su despacho o desde su casa, emite a través de su cámara web y su micrófono, mientras las diapositivas están mostrándose al mismo tiempo en la pantalla. Los estudiantes, cada uno en su casa, en la sala de ordenadores de la universidad o en cualquier rincón del planeta con acceso a Internet, siguen la conferencia en tiempo real o en diferido si en ese momento tienen otras cosas que hacer (como un empleo, por ejemplo). De esta forma, podría ahorrarse tiempo del desplazamiento a la universidad o incluso el tener que pagar una habitación en la ciudad donde está el centro, a la vez que se ahorraría en flexibilidad horaria. Ahorrando tiempo y dinero y flexibilizando el lugar y el tiempo de aprendizaje, se maximiza mucho más el proceso, permitiendo una enseñanza mucho más individualizada.

2- Al terminar la sesión, el estudiante podrá descargar la presentación del profesor y materiales complementarios para su lectura, ahorrando los costes de las fotocopias, el bulto de papel que se va acumulando asignatura tras asignatura y siendo mucho más ecológico, imprimiendo solo lo imprescindible (que solo se sabe tras haberlo leído, para lo cual normalmente tendría que sacar todas las fotocopias entregadas por el profesor).

3- Habrá cuestiones expuestas por el profesor sobre las que el estudiante podrá tener dudas o querer comentar algo. Con todo ese tiempo ahorrado en desplazamientos y en la lentitud inevitable de adaptarse al ritmo de quien escribe lo que estás diciendo, habría mucho más tiempo para dedicar a tutorías, bien presenciales, bien por email, o por mensajería instantánea, con texto, voz y webcam (pensemos en la accesibilidad de la webcam para la comunicación entre/con sordomudos, por ejemplo, lo cual no permiten medios tradicionales como el teléfono).

Imaginemos que no es una clase, sino un congreso. ¿Hay alguna diferencia entre observar desde una silla en un auditorio al señor del micrófono, viendo pasar sus diapositivas mientras las comenta y observar lo mismo desde mi ordenador sin haber tenido que pagar el viaje al lugar en cuestión, alojamiento y comida, además de la inscripción al congreso? ¿Y todas las horas que ahorramos, no solo del tiempo del viaje, sino de las que perdemos de trabajar o de estar con nuestras familias? Interactuar es algo que se puede hacer perfectamente online en la sesión de preguntas posterior a la presentación (que, de todas formas, casi nadie hace en los congresos), con lo que no parece que perdiéramos mucho.

¿Es el sistema ideal para todo? Obviamente no hay soluciones ideales para todas las situaciones. Habría que evaluar varios aspectos, aunque, muy probablemente, el mayor obstáculo lo pondrá la tradición y los que en ella se formaron...

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