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Amazon kindle: cuando el libro comprado sigue sin ser tuyo

21-07-2009

La idea de Amazon de vender libros digitales en un dispositivo portátil llamado Kindle (un aparatito que cuesta un mínimo de 300 dólares) podría parecer una buena idea si no supiéramos nada más sobre el asunto. Con poco que averigüemos cómo funciona, tendremos razones numerosas y poderosas para alejarnos de semejante mecanismo de control.

Esta semana sucedió algo que ilustra muy bien la indefensión de los usuarios de tal plataforma. Imaginemos que vamos a una librería y compramos un libro. A la mañana siguiente, nos encontramos con que alguien de la librería ha entrado en nuestra casa por la noche, nos ha quitado el libro por las razones que sean y nos ha dejado un vale por el dinero que pagamos. Ni más ni menos, eso es lo que Amazon ha hecho con dos libros de George Orwell, 1984 (qué indicado...) y Animal Farm. Amazon borró de los dispositivos de cientos de usuarios esos libros y les devolvió el dinero.

¿Cuál fue la razón? Parece ser que un editor, Mobile Reference, que vende en formato digital libros de dominio público, estaba vendiendo dos libros de George Orwell que aún están bajo licencia de copyright en Estados Unidos. Amazon no solo eliminó la posibilidad de poder seguir comprándolo en edición digital (eso habría sido lo esperable), sino que, sin aviso previo, borró sin más los libros que los usuarios que los habían comprado pensaban que eran suyos...

(Aparte: los dos libros en cuestión, 1984 y Animal Farm, junto a otros del autor, pueden leerse gratis online en el sitio web www.george-orwell.org o en la Universidad de Adelaida.)

La cuestión no son los libros en sí que Amazon quitó de su catálogo de ventas (sigue habiendo muchas otras ediciones a la venta en Amazon), sino las implicaciones que tienen para la libertad del usuario, que en realidad no compra un libro, sino el derecho a usarlo mientras la empresa vendedora lo crea conveniente, legal y sea de su agrado... Este es el gran problema del software propietario (tipo Microsoft), que no permite modificar nada, que está controlado en todo momento por la empresa fabricante y el usuario, que inocentemente puede haber pensado que es el propietario, no es más que un inquilino que ha pagado únicamente por un uso en las condiciones que la empresa determine y que están sujetas a los cambios que la empresa considere oportunos en cualquier momento (así lo dice en esas largas licencias que nadie lee). Ese es el control que les encantaría tener a las empresas de creación de contenidos sobre nuestros ordenadores (como ya hace Microsoft) y que Apple ya tiene sobre los teléfonos móviles, como demuestran una y otra vez borrando programas de los teléfonos de los usuarios creados por terceras partes y que compiten con los que crean ellos.

Comprar un kindle es como comprar una cadena que te ata a Amazon, solo que la metáfora no sería la de una pareja de enamorados que compartirán el destino a toda costa, sino la de un amo que tiene controlado a su esclavo. Para los que no entienden la enorme importancia de formentar y usar software libre, este es un ejemplo ilustrativo. ¿Podemos permitir que las Nuevas Tecnologías sean otro instrumento de control, manipulación y dominio de las grandes multinacionales cuando tenemos la oportunidad de que precisamente nos den una libertad que hasta ahora, con los medios de comunicación tradicionales, no teníamos? Esa es la pregunta...

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